¿Soberanía alimentaria o alimento para automóviles?

por Fabián Cevallos Vivar

 Para ellos es un territorio inútil, vacío o baldío. Legan y hacen lo que quieren, compran, destruyen, se llevan todo, todo. Desde que llegaron no pudimos dormir más tranquilas.

María, trabaja en los cultivos de caña de azúcar en la comunidad de Taura cercana al Ingenio azucarero San Miguel.

El proceso de “modernización de la agricultura” obedece a la creciente necesidad y falta de hidrocarburos por el capital transnacional (Anseeuw, 2013; Hall, 2011). El petróleo es concebido como el “recurso” que posibilita el nacimiento, vida y desarrollo de la vida moderno-capitalista, pero al mismo tiempo las propias corporaciones son conscientes que poco a poco se está llegando a los límites en la explotación y utilización hidrocarburíferas, las reservas petroleras mundiales se acaban y la destrucción ambiental y social que esta genera es fuertemente rechazada por las comunidades locales.

Por un lado, existe realmente la necesidad de generar un cambio en la matriz energética, debido a que una vida sustentada en la producción petrolera resulta cada vez más insostenible (Knob, Daniel, 2014 em https://cidadedoanjo.wordpress.com/category/daniel-knob/ consultado el 10 de Octubre de 2014). Por otro lado, la respuesta a esta problemática desde la lógica capitalista apuesta por la producción de bio-combustibles.

¿Será que los bio-combustibles constituyen una verdadera alternativa a los combustibles fósiles? ¿Es posible una nueva estructura económica y un Estado que no dependa de la producción petrolera? ¿De qué manera está pensado el proyecto de cambio de combustibles fósiles a bio-combustibles en medio de la relación moderna que sustenta la dualidad sociedad/naturaleza? ¿Cómo legitimar a un gobierno dentro de una corriente de izquierda en medio de un proyecto de vulneración de derechos colectivos, que afecta a las comunidades locales así como dentro de la violación a los Derechos de la Naturaleza?

En las asambleas comunitarias de las zonas afectadas la preocupación fundamental está relacionada al pérdida de soberanía alimentaria y al derecho a tener una alimentación diversa, la destrucción de campos o la mutación de los mismos hacia territorios muertos, la manifestación de múltiples formas de racismo ambiental en tanto que se pone en riesgo la vida de las poblaciones y comunidades locales que resultan empobrecidas por el modelo de monocultivos para la producción de biocombustibles.

El modelo gubernamental ecuatoriano, como producto de una restauración del modelo desarrollista conservador, apela a un “cambio en la matriz energética” que incluye la sustitución de los combustibles fósiles por biocombustibles. El Etanol (caña de azúcar) sustituiría a la gasolina y el biodiesel (palma, canola y jatropha) al diesel. Este mega-emprendimiento denominado como “gasolina ECOPAIS” está siendo aplicado y distribuido en la ciudad de Guayaquil, desde el año 2010 e incorpora el 5 % de alcohol anhidro y un 95 % de gasolina de base, tiene el mismo octanaje 87 y se la vende al mismo precio que la gasolina extra.

Se opera a través de una lógica neo-extractivista que es implementada a través de la destrucción de la Naturaleza y del tejido social, desplazando, al mismo tiempo, a las economías y los modelos de producción agrícola locales. El colonialismo interno continúa reproduciéndose y lo hace a gran escala y con consecuencias graves. Las grandes empresas transnacionales y nacionales se articulan con los Estados para tomar posesión de grandes extensiones o áreas territoriales. En ellas los pobladores y pequeños productores son considerados como un “valor comercial” y son sometidos a la “producción por contratos” cuyo correlato es la ausencia de protección de los pequeños productores por parte del Estado. La re-primarización de la economía es impulsada a través de variados procesos de acumulación por desposesión (Hall, 2011: 204) que permite reforzar el nuevo imperialismo (Harvey, 2003: 138).

  1. Hacia una breve descripción del proceso de producción de caña de azúcar y del programa ECOPAÍS.

Existen dos grandes sistemas de producción de caña en Ecuador, el primero, a través de grandes monocultivos en los cinturones próximos a los ingenios (la cuenca baja del Río Guayas, Imbabura y Loja); el segundo, en sistemas de policultivos, a lo largo de los valles de la Cordillera de Los Andes y que está básicamente destinado a la producción de panela y aguardiente, por ejemplo las economías campesinas de las localidades como las de Valle del Chota, Marcarilla, Púsir, Chota Chiquito, dependen del cultivo de caña de azúcar.

Durante el año 2010 se plantaron 79.435 hectáreas de caña para la producción de azúcar en el país. Se trata de una producción controlada por un grupo de ingenios azucareros: Valdez, Ecudos, San Carlos, Monterrey, Santa Isabel, Miguel Ángel y San Juan.

Es muy importante destacar que el proceso de siembra, cultivo y producción de caña de azucar implica relaciones económico-culturales e históricas que se expresan en la vida de las poblaciones locales de múltiples maneras y que se pueden observar en la manera en la que ocurre el proceso de siembra, la zafra, o inclusive en el material con que se recubre el techo de las casas de los pobladores dentro de las comunidades.

El programa ECOPAIS busca acaparar el potencial de los pequeños productores y fincas para la producción de etanol. De esta manera, los biocombustibles han sido definidos como un “sector estratégico en el “cambio” de la matriz productiva del país”. El objetivo es que para el año 2020 se produzca alimento para automóviles que contenga un 15% de etanol hasta que ECOPAIS llegue a reemplazar en su totalidad a la gasolina extra, esto requiere de alrededor de 800 a 900 millones de litros de etanol.

Las medidas políticas implementadas afectan directamente a las comunidades y a la destrucción de la Naturaleza, es decir que implica: a) la conversión de zonas que no son de producción de caña de azúcar para la producción de etanol; b) expansión de la frontera de monocultivo de caña para la producción exclusiva de alcohol; c) implementación de variedades “más productivas y mejor adaptadas”; d) generación de una mayor productividad y eficiencia en las técnicas de producción en detrimento de los derechos laborales y de los de la Naturaleza a favor de las grandes empresas productoras.

Existe un Plan de Siembra de Caña de Azúcar para la producción de biocombustibles que prevé destinar al menos 80 mil hectáreas de caña a la producción de etanol. De este hecho resulta que la retórica gubernamental sostiene la necesidad de “ocupar las tierras baldías”. Se afirma que en Ecuador hay alrededor de 400 mil hectáreas de terrenos baldíos que podrían usarse en el monocultivo de caña o palma africana para la obtención de etanol. Pero: ¿Qué se entiende por “tierras baldías”?

Desde la lógica de poder se va instaurando una meta-narrativa que concibe a los espacios territoriales y comunidades que habitan en estos lugares como zonas “socialmente vaciables o sacrificables”, territorios vacíos e improductivos. Las comunidades locales de campesinos empobrecidos o pueblos y nacionalidades indígenas que habitan en los espacios territoriales son considerados como “ciudadanos de segunda clase”, atrasados, subdesarrollados.

Los mega-emprendimientos extractivos son promocionados bajo el discurso “El doradista” que les ofrece la salida de la pobreza a través de la venta de los bienes comunes. Los gobiernos apelan al aprovechamiento de las ventajas comparativas que les ofrecen el elevado precio y la necesidad de comodities. Como señala Fernando Coronil para el caso del petróleo venezolano, se espera que “El Estado mágico”, sea el encargado de ofrecer bienestar a la población, para el caso ecuatoriano esta ilusión desarrollista apareció primero e en clave de petróleo, y hoy día se la aplica a los biocombustibles (aunque sin olvidar otros mega-proyectos como el los de minería a cielo abierto, manglares, industria maderera, petróleo, semillas transgénicas).

A nivel local las economías de enclave son instauradas en comunidades empobrecidas, territorios de pueblos y nacionalidades indígenas o lugares con gran biodiversidad. En estas zonas se promueve la construcción de infraestructura que permite un mejor funcionamiento de los proyectos neo-extractivistas otorgándoles medios para facilitar las operaciones comerciales y desplazando modelos locales, por ejemplo, el modelo “al partir” que implica la producción y distribución del capital generado por la producción de la caña de azúcar entre el propietario territorial y los agricultores (50-50).

En definitiva, existe una política intervencionista que desplaza a las pequeñas economías y sistemas de producción agrícola local, cuyo objetivo no sólo es acaparar la producción de alcohol para que éste sea entregado de manera directa a Petroecuador, sino que también avanza hacia un proceso de “formalización” de los productores artesanales que les permite evitar levantamientos, controlar el orden social y dividir a las organizaciones campesinas o indígenas.

La mayoría de inversiones para la producción de caña de azúcar son introducidas a través de mecanismos verticales dentro de un sistema integrado de producción que no inyecta dinero en las economías locales, favorece al monocultivo, procura el “mejoramiento” de las variedades de caña a favor de una homogeneización de la variedad, lo que coloca en riesgo la soberanía alimentaria del país.

El colonialismo interno se reedita en la medida en que generan pactos o alianzas entre el Estado y las nuevas burguesías locales, así por ejemplo, los pequeños productores venden a Petroecuador (Estatal) el alcohol al precio de un dólar cada litro, el mismo que es entregado a la empresa SODERAL para subir el grado alcohólico. Soderal forma parte de uno de los grupos corporativos-económicos más importantes del Ecuador, producen el Azúcar San Carlos, así como bio-carburante, alcohol etílico extra neutro, alcohol anhídrico, dióxido de carbono líquido y alcoholes industriales para el consumo nacional y extranjero.

Este proceso está contribuyendo a la consolidación de un dominio oligopólico y monopólico en la producción de caña de azúcar y etanol. La relación directa entre el acaparamiento de tierras, el incremento del poder/dominio de las élites y el incremento del costo de las mismas afecta directamente a la vida de las comunidades e implica pérdida de autonomía y de poder de decisión, desplazamiento, migración (Coelho, 2004: 188).

Las comunidades locales se convierten en las más afectadas por los procesos de vaciamiento territorial desplazándolas de sus lugares de identificación cultural-territorial cuyo único resultado es la destrucción ambiental, la desintegración social, la pérdida de identidad cultural, en medio de un programa de “cambio de matriz productiva” que apuesta por una “modernización” de la agricultura monoproductora que no considera la alimentación de la población ni los procesos de desgaste o los ciclos de regeneración de la tierra.

  1. ¿Soberanía Alimentaria o alimento para automóviles?

¿Cómo se puede entender la práctica y preocupación de un gobierno “progresista y revolucionario” en la producción de alimento para automóviles? Para Eduardo Gudynas, el problema de los gobiernos progresistas radica en su progresismo, esto quiere decir que sus políticas gubernamentales sólo se pueden entender en la medida en que reproducen un mismo paradigma de la modernidad eurocéntrica que aspira el desarrollo y el progreso (Gudynas, 2009: 24).

El extractivismo del siglo XXI al impulsar la producción de biocombustibles en detrimento de la soberanía alimentaria coloca en el centro de la economía a la acumulación incesante del capital que se articula con la lógica de despojo territorial en la que las mujeres campesinas e indígenas,  los campesinos empobrecidos son los que aparecen como partes residuales, secundarias o marginalizadas del proceso.

 Son los movimiento sociales en Ecuador los que tienen el reto de enfrentar esta condición a través de la construcción de alternativas a los modelos de desarrollo, pero para ello, como indica Raúl Zibechi, los movimientos sociales tienden a un proceso de arraigamiento a la tierra, de tal manera que resulta necesario arañarla para que no nos la despojen. No podemos dejar el territorio vacío para que se someta a la especulación y ganancia del capital (Zibechi, 2013, Entrevista completa a Zibechi,  en http://www.youtube.com/watch?v=9EyEbP2a1BI acceso el 17 de Octubre de 2014).

Así pues, apelando a la nueva gramática eco-territorial-identitaria de los movimientos sociales es necesario caminar por un aprendizaje de temáticas compartidas como defensa de los Derechos de la Naturaleza, bienes comunes, soberanía alimentaria, Buen Vivir, derechos colectivos e indígenas. Quizás este sea el mejor momento histórico para alcanzar una unidad popular que valore las democracias comunitarias y sus diferentes maneras de alcanzar resoluciones que afectan directamente a la vida.

Se vuelve imprescindible el derecho que tienen las comunidades a ser consultadas antes de la implementación tomada verticalmente desde el aparataje estatal ante decisiones que afectan la sobrevivencia de las comunidades. El proceso de consolidación y unidad continúa y gira sobre la base de la solidaridad y diálogo de propuestas alternativas al desarrollo y al crecimiento para poder enfrentar a un modelo agresivo y depredador del capitalismo neoextractivista.

Bibliografía:

  • Anseeuw, Ward (2013), The rush for land in Africa: Resource grabbing or green revolution? En South African Journal of International Affairs, 20:1. pp 159-177. http://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/10220461.2013.780326#.U7k89PldWSo Fecha de acceso: 6 de junio de 2014.
  • Coelho, João (2004), “Estado, Comunidades e Calamidades naturais no moçambique rural” En Santos, Boaventura (org), Semear outras soluções. Os caminhos da biodiversidade e dos conhecimentos rivais. Porto, Ed. Afrontamento. pp. 183-209.
  • Gudynas, Eduardo (2009), El mandato ecológico. Derechos de la Naturaleza y políticas ambientales en la nueva Constitución. Ed. Abya-Yala.
  • Hall, Ruth (2011), “Land grabbing in Southern Africa: the many faces of the investor rush” En Review of African Political Economy, 38, 128. pp. 193-214. http://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/03056244.2011.582753#.U7lV7vldWSo Fecha de acceso: 28 de Junio de 2014.
  • Harvey, David (2003), El nuevo Imperialismo. Ed. Akal. Traducción de Juan Mari Madariaga.
  • Knob, Daniel (2014), “A Verdade” en https://cidadedoanjo.wordpress.com/category/daniel-knob/. Consultado el 10 de Octubre de 2014
  • Zibechi, Raul (2013), “Entrevista completa a Zibechi”, en http://www.youtube.com/watch?v=9EyEbP2a1BI acceso el 17 de Octubre de 2014.
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